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Tocar música electrónica en directo III - Improvisación y público

  • 07 abril 2016, jueves
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Plano detalle teclado Moog

Sigue a Skinnerbox en su viaje para explicar cómo tocar música electrónica en directo.

Parte 1: Cómo tocar música electrónica en directo: una introducción

Parte 2: Estructurando tu set en directo (desde el punto de vista informático)

Parte 3: Sigue leyendo

Hola a todos. Esta vez es Olaf quien os escribe sobre tocar música electrónica en directo. Cuando Skinnerbox actúa en directo yo soy quien maneja el sintetizador durante todo el espectáculo. Casi siempre uso un Minimoog, pero en algunos directos más especiales toco también con un Juno-106 o un Jupiter-6. Incluso he tenido que actuar con un Roland Pro Mars, un Moog Little Phatty o un Moog Voyager, porque la compañía aérea se había retrasado transportando mi Minimoog.

El motivo por el que puedo tocar en directo sin mis propios instrumentos y sin mucha preparación previa es porque siempre improvisamos en nuestros conciertos. Esto no significa que seamos completamente libres para tocar cualquier cosa, se supone que tememos que hacer bailar al público, por eso somos flexibles…

El concepto de improvisación

Vamos a comenzar con el extendido término “improvisación”. Hagamos un punto y a parte: El núcleo de esta palabra es “visión”, cuyo significado, creo, no hace falta explicar. Si seguimos analizando el término nos encontramos con “provisión”, en el sentido de previsión. “Imprevisión” es la negación del significado, que se refiere a los momentos de un concierto en los que no sabes que va a pasar a continuación. Cualquiera que se enfrente a una situación nueva tiene que improvisar. En este sentido, improvisar escalas diatónicas no es improvisación, porque la progresión armónica es conocida por el solista y es quien normalmente va a depender de los miembros de su grupo para suministrarle una base musical sólida para su solo. Hasta aquí todo es predecible.

Cometiendo errores, sin cometer errores

La improvisación solo empieza cuando algo va mal. Y ahí tenemos posiblemente el concepto, aunque controvertido, más arcaico y fundamental abordado en Filosofía. Cuando se trata de valorar o incluso de juzgar, lo peor que te puede pasar es que tengas que decidir entre sólo dos posibilidades. Nada es tan simple como para ser blanco o negro, bueno o malo, correcto o incorrecto. Si estas sobre el escenario queriendo tocar un acorde en Fa, pero de repente te sale un Sol, lo primero que vas a experimentar es el efecto de la adrenalina. Antes incluso de saber qué ha pasado exactamente notarás que no estás donde querías. ¡Emergencia! …

… Pero espera un segundo… El espectáculo debe continuar y lo que te está volviendo loco es solo una nota. Y ahí estás tu, teniendo que improvisar ahora mismo y sabiendo que todo depende de ti. Puedes abandonar el escenario totalmente avergonzado o hacer que el público ni siquiera note tu error. En el mejor de los casos hasta puedes aprovecharlo de alguna forma: Puedes repetir la nota Sol cada vez que deberías tocar Fa y escuchar la nueva melodía - ha nacido una nueva idea. Si tienes suerte de tener una banda cuyos miembros están atentos y tienen talento, ellos empezarán a improvisar contigo porque algo ha cambiado.

Lo que hacemos sobre el escenario es exclusivamente lo que acabo de explicar en las dos últimas frases. Esto tiene consecuencias extremas:

  1. Los conciertos inesperados son muy deseados, aunque con ciertos límites.
  2. Los acordes incorrectos ya no existen más.
  3. Desarrollamos un trabajo a tiempo completo sobre el escenario.

En el mejor caso es un constante fluir de nuevas ideas o una lucha satisfactoria manejando fluctuaciones.

Las necesidades del público

Y ahora lo más importante: El público. No te olvides de las personas que tienes en frente.

Quien haya presenciado la actuación de un inexperimentado grupo de jazz improvisado puede que sepa lo difícil que puede ser empatizar con esos músicos. Si no conectas con tu público, ellos no pueden conectar con tu música.

En nuestro caso el contacto con la gente en la pista de baile se establece por el oído. En la mayoría de sitios el público no es un grupo silencioso de personas. Bailan, disfrutan, se lo pasan bien y quieren entretenerse. El entretenimiento es la cura para el aburrimiento y la música que es muy repetitiva suele aburrir a la gente, especialmente si se presenta de forma descuidada. Cuando tocas algo que el público ha estado esperando, notarás que lo disfrutan cuando hagan ruido. Cuando se anticipen a la sensación de sonidos más directos harán otro ruido. Nuestra experiencia con esto nos ha llevado al punto en el que el público se suma realmente al espectáculo y nos va dando indicaciones de cuánto les estamos entreteniendo. Esto tiene efecto directo en lo que vamos a tocar en la siguiente canción. Si la audiencia quiere un crescendo prolongado, lo tocamos. Y esto no era parte de nuestro repertorio para nada, más bien manifiesta el momento en que era más deseado.

Concluyendo puedo decir que lo más importante es tu oído. Esto puede sonar a tópico, pero tus oídos tienen más funciones a parte de detectar errores. Esto es porque la música en directo es más que una secuencia de notas interpretadas correctamete. La música en directo está tan viva porque puede reaccionar a diferentes influencias y por eso es tan popular.

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